Formar, competir y divertir es posible

En marzo de 2017, mi reflexión publicada en el blog del Club Baloncesto Las Rozas, trataba sobre la posibilidad de que un club de cantera conjugue formación, competición y diversión. Para ello tomaba como referencia el trabajo del Club Baloncesto Las Rozas.

Una de las grandes discusiones que se producen en los clubes de cantera tiene que ver con la contraposición entre formación, competición y diversión. Se trata de tres objetivos que sirven para definir la identidad de un club y que para algunos es imposible compatibilizar. Sin embargo, como ya he dicho en alguna otra ocasión, creo que es posible hacerlo, siendo esto uno de los signos de la identidad de un club como el Club Baloncesto Las Rozas.

Si nos preguntamos que es aquello que sirve para identificar a un club deportivo, más allá de estilos deportivos, contestaremos haciendo referencia a normas sobre objetivos, filosofía, programas… Cuando hablamos de normas que rigen las organizaciones, debemos diferenciar las que son de índole jurídico de las que no lo son. Las primeras son de obligado cumplimiento y no dependen de las directivas de turno mientras que las segundas, siendo también de obligado cumplimiento, dependen normalmentede los programas y objetivos de las directivas.

Según la Ley del Deporte de la Comunidad de Madrid, los clubes deportivos son asociaciones privadas, integradas por personas físicas o jurídicas que tienen por objeto la promoción de una o varias modalidades deportivas, la práctica deportiva de las mismas por sus asociados, así como la participación en actividades y competiciones deportivas de la Comunidad de Madrid (art. 26 de la Ley del Deporte y art. 13 del Decreto 199/1998, de 26 de noviembre de la Comunidad de Madrid, por el que se regulan las Asociaciones y Entidades Deportivas). El artículo 2 de los Estatutos del Club Baloncesto Las Rozas, como no podría ser de otra forma, confirma esta consideración, ampliando su proyección al resto de España cuando sea preciso. Por su parte, el artículo 3 de estos mismos Estatutos señala como objeto y finalidad del club, el fomento y la práctica del deporte del baloncesto.

A partir de ahí, hay cuatro normas que completan a las anteriores y que proceden de diferentes fuentes. Una de ellas es el artículo 26 de los Estatutos del club, en virtud del cual la admisión de jugadores está limitada por cuestiones organizativas (equipos existentes para participar en competición) o deportivas (elección por nivel deportivo del jugador). La segunda y la tercera son dos normas que se deducen de la situación real del club. Como es sabido, las instalaciones del club son cedidas por el Ayuntamiento quien exige que, aproximadamente, el 80% de los jugadores y jugadoras del club sean de Las Rozas. Por otro lado, esto nos obliga también a tener muy clara la estructura máxima de equipos que podemos tener y de ahí que tengamos un documento, aprobado por la Directiva, en donde se fija ésta estructura. La cuarta es una norma interna de la Directiva que busca, de alguna manera, premiar la fidelidad con el club y que obliga a mantener cada temporada el 70% de la plantilla en cada equipo.

Pues bien, de todo lo anterior se deduce que la primera seña de identidad del club consiste en ser una organización dirigida al fomento del baloncesto y a su práctica por parte, principalmente, de habitantes de Las Rozas, y cuya composición está limitada por cuestiones organizativas o deportivas, como puede ser el nivel deportivo del jugador/a, su presencia en el club durante otras temporadas o la estructura de equipos.

Una de las clasificaciones de las normas que se utiliza en la Teoría del Derecho diferencia entre reglas y principios. Las reglas son normas claras y determinadas, con una única interpretación y que se cumplen o se incumplen; los principios son normas indeterminadas y flexibles, que admiten distintas interpretaciones y que por tanto pueden cumplirse de diversas maneras. Pues bien, como se habrá observado, en esta seña de identidad hay una serie de exigencias que funcionan como reglas (80% de jugadores/as de Las Rozas, 70% provenientes de equipos del Club, estructura de equipos), y otras como principios (nivel deportivo del jugador/a).

A partir de ahí, la directiva del Club ha definido una misión y un modelo de aprendizaje que complementan lo anterior y añaden más rasgos identitarios. Nuestra misión puede resumirse en educar a través del juego y del deporte, con el propósito de conseguir buenos deportistas y personas, actuando con compromiso y responsabilidad social y medioambiental. Por su parte, nuestro modelo de aprendizaje integral se caracteriza por favorecer la práctica del baloncesto por parte de todos nuestros/as jugadores/as, (i) de acuerdo con sus posibilidades; (ii) combinando formación con diversión; (iii) reconociendo y orientando al deportista con talento y potencial; (iv) buscando el crecimiento técnico, táctico y social del jugador/a y de los equipos; (v) con una proyección diferente según las categorías y según las posibilidades, el talento y el potencial de cada jugador/a.

Creo sinceramente que lo anterior demuestra que es posible compaginar formación, competición y diversión. No obstante, esto dependerá de la manera en la que se desarrolle el proyecto y de la manera en la que se ponderen las reglas y los principios.

Pues bien, si hay algo que no puede discutirse en los últimos años de la historia del Club Baloncesto Las Rozas es su crecimiento en equipos y en actividades deportivas y sociales, cumpliendo así con nuestra principal misión desde el respeto a nuestros rasgos de identidad. Así, se han multiplicado por tres el número de equipos federados, se ha creado una Escuela de Iniciación, tenemos presencia en la liga municipal, en la Liga FEMADDI de discapacidad, una Escuela de baloncesto en Silla de Ruedas… Por otro lado, hemos generalizado la preparación física y los tres días de entrenamiento, ofrecemos campus generales y de tecnificación, programas de formación deportiva y complementaria, asesoría psicológico deportiva, fisioterapia, programas sociales…

En todas estas actividades prima el objetivo de la formación, seguido de la diversión, sin que ello signifique, claro está, renunciar a la competición y a la existencia de programas y actividades creados con esta finalidad. Una breve mirada a la estructura deportiva y de gestión del club puede confirmarlo.

Así la oferta general del club, lo que de alguna manera se ofrece al estar dentro y satisfacer la cuota como miembro, es lo que denominamos como estructura básica. Esta estructura básica se acompaña de la estructura complementaria.

En la estructura básica se encuentra lo que llamamos programa deportivo básico compuesto por cinco secciones: (i) equipos en competición de la liga FBM; (ii) equipos en competición de la liga municipal; (iii) equipos de competición en la liga FEMADDI; (iv) escuela de iniciación; y (v) escuela inclusiva de baloncesto en silla de ruedas. Todas las secciones tienen una programación específica. Así, por ejemplo, la más numerosa, esto es la de equipos en competición de la liga FBM, está compuesta por equipos de mini y de canasta grande. Los equipos de mini realizan tres sesiones (de una hora y media) de entrenamiento por semana. Los equipos de canasta grande llevan a cabo tres sesiones (de una hora y media) de entrenamiento y una sesión (de una hora) de preparación física, por semana. Además, se desarrollan los programas “3+1” y “2+2”, para favorecer la mejora técnica y premiar el esfuerzo de nuestros/as jugadores/as. A través de estos programas algunos/as jugadores/as entrenan con equipos superiores (lo que supone entrenar hasta cuatro días por semana). Todas las sesiones se realizan en el entorno de Las Rozas y Las Matas. Los entrenamientos en polideportivos y/o gimnasios de centros educativos cubiertos y la preparación física puede, además, realizarse en el exterior. Además, podríamos citar otros servicios que se sitúan en esta estructura básica tales como la sede social, el seguro médico, la sección de psicología o la fisioterapia.

En la estructura complementaria se sitúan los programas deportivos específicos y otra serie de programas (como Aula, el Plan de Igualdad y Colabora). Los primeros son un complemento al programa deportivo básico. Existen cuatro programas deportivos específicos: “Preparación plus”; “Mentores”, “4+3” y “Tecnificación”. Estos programas pretenden responder a necesidades detectadas por la Directiva y la Dirección deportiva del Club y están sujetos a la existencia de recursos materiales y personales. Están dirigidos a equipos o jugadores/as concretos/as.

Ninguno de los programas anteriores es excluyente ni supone la eliminación de otro, aunque es cierto que algunos están de alguna manera asegurados y otros dependen de recursos y de proyectos de la directiva.Y es que el club, en lo económico, se nutre de las cuotas de los/as socios/as, de subvenciones públicas, de patrocinios y de los beneficios que se obtienen de diversas actividades, principalmente campus y lotería, siendo la distribución de estos ingresos como sigue: (i) la estructura básica se mantiene y desarrolla gracias a las cuotas, beneficios de algunas actividades y las subvenciones; (ii) la estructura complementaria se mantiene y desarrolla gracias a los patrocinios, y está directamente vinculada al proyecto deportivo e institucional de la Junta Directiva.

Creo sinceramente que esta estructura permite afirmar lo que decía al comienzo: el Club Baloncesto Las Rozas compagina formación, competición y diversión.

Rafael de Asís

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