Un plan de igualdad en un club de cantera

En marzo de 2017, publiqué una nueva entrada en el blog del Club Baloncesto Las Rozas, en este caso sobre nuestro Plan de Igualdad…

Hace dos años, el Club Baloncesto Las Rozas, decidió elaborar un Plan de Igualdad. Como es sabido, se trata de un conjunto de medidas que buscan alcanzar, dentro de una organización, la igualdad de trato y de oportunidades entre mujeres y hombres y eliminar la discriminación por razón de sexo. En este sentido, queríamos aportar nuestro granito de arena para reducir la discriminación de la mujer en nuestras sociedades y favorecer el respeto a su persona. La única perspectiva ideológica que nos guiaba era la de la dignidad humana. Lo pusimos en marcha como una muestra más del compromiso que este Club tiene con la sociedad; compromiso que es fuente de muchas de nuestras obligaciones (como he recordado ya en alguna otra entrada de este blog).

Lo hicimos conscientes de que no iba a ser algo fácil y que en el camino nos íbamos a encontrar con dificultades y barreras, pero estábamos convencidos de su necesidad y de los beneficios que iban a obtener nuestros deportistas (chicos y chicas) y el Club en general.

Como suele ocurrir cuando realizas acciones de este tipo, con independencia de que en teoría existen grandes organizaciones e instituciones privadas y públicas que se dedican a promover ese tipo de iniciativas, no hemos encontrado un apoyo económico real.

Más allá de lo anterior, entre las barreras que dábamos por descontadas estaban las de índole social que exceden de nuestro control. Son aquellas que están detrás de los datos sobre la situación de discriminación en la que se encuentra la mujer y que todavía hoy existe en prácticamente todos los aspectos de la vida.

Contábamos también con las dificultades de trabajar en un ámbito, el del deporte, en el que esa discriminación es muy evidente. Cada vez hay más estudios que demuestran esta situación que, por otro lado, está presente también en el baloncesto.

Todos/as los/as que tenemos relación con este deporte somos muy conscientes de ello. Si miramos estadísticas por ejemplo de mujeres en puestos de dirección deportiva, de licencias de entrenadores/as, de sueldos en el ámbito del deporte profesional…, podremos confirmar esa situación. Recuerdo que hace más de 30 años, no era extraño escuchar la típica frase de que “el baloncesto femenino es al baloncesto lo que la música militar es a la música”. Esta misma frase la volví a escuchar la semana pasada en boca de un amigo que lleva todos estos años relacionado con el baloncesto (y que, aclaro, no es de nuestro club).

No es extraño encontrarte con entrenadores/as y con socios/as que piensan así. Para muchos/as se trata de un deporte distinto, y hay quien opina que no es un deporte atractivo.

Obviamente el que te guste o no el baloncesto femenino es una cuestión personal, como lo es también el decidir, si eres entrenador/a, si quieres solo entrenar a chicos o a chicas. Un club puede decidir tener secciones masculinas y femeninas o solo alguna de ellas, de igual manera que puede tener planteamientos distintos respecto a cada una de las secciones, siempre y cuando ello no suponga llevar a cabo una discriminación directa o indirecta sobre las chicas o sobre los chicos.

No discriminar implica muchas cosas, pero yo, en este punto, destacaría dos. En primer lugar, respeto e igual valoración como deportistas y como personas, y, en segundo lugar, no perjudicar (ya sea con un trato igual o con un trato distinto).

Ciertamente los clubes deportivos no están obligados a tener sección femenina ni, en el caso de tener secciones masculinas y femeninas, a realizar planes de igualdad. Se trata de política de club. Pero sí que estamos obligados a respetar la legalidad. Por tanto, esa obligación de no discriminar (vuelvo a decir, directa o indirectamente), nos afecta a todos/as.

Si además se decide realizar un Plan de igualdad, el panorama cambia radicalmente. El club se obliga a realizar una serie de medidas que comprometen la actuación de todos/as. Son medidas que tienen que ver con concienciación, con promoción y con remoción de barreras. Obviamente el Plan no puede cambiar los gustos sobre el baloncesto femenino, pero lo que sí que hace es no permitir ciertas conductas o ciertas decisiones que pretendan ampararse en esos gustos. La obligación de concienciar, promover y remover barreras, una vez puesto en marcha el Plan, nos afecta a todos/as, siendo este un requisito ineludible para estar en una organización que ha tomado la decisión de llevar a cabo una acción de este tipo.

En cualquier caso, conviene advertir que, en un club de cantera en el que se busca promover la práctica del baloncesto de todos/as y formar para competir y para la vida, la promoción del baloncesto femenino y el respeto a quienes lo practican, es algo exigible con o sin Plan de igualdad.

Llevamos dos años de Plan y poco a poco, seguramente de una manera más lenta a la que nos gustaría, vamos consiguiendo algunas cosas, gracias al empuje de nuestra responsable de igualdad (Marta Blanco), de la directiva (en especial, de Ana Bergado), de la plataforma de voluntarios/as y de otros miembros del Club (socios/as y entrenadores/as). Todos/as ellos/as contribuyen a hacer que el Club Baloncesto Las Rozas sea singular.

Rafael de Asís

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