Ideas discutibles en la gestión de los Clubes de cantera

Mi reflexión de abril de 2016, publicada en el blog del Club Baloncesto Las Rozas, trataba sobre algunos planteamientos que en muchas ocasiones están presentes en la gestión de los clubes de cantera pero que considero, cuanto menos, problemáticos…

Voy a centrarme en ciertas ideas que suelen estar presentes en el ámbito de los clubes de cantera y que considero erróneas. En concreto me referiré a cuatro ideas presentes en otras tantas grandes temáticas. Presentaré las cuatro ideas a través de las siguientes preguntas: (i) ¿A quién corresponde tomar las decisiones deportivas en un club?; (ii) ¿A quién pertenece un club?; (iii) ¿Deben los clubes optar por ser de competición o de formación?; (iv) ¿Deben permanecer separadas la parte social de un club y la deportiva? Como inmediatamente se comprobará, se trata de preguntas estrechamente relacionadas. Algunas de ellas suelen contestarse con planteamientos que considero absolutamente equivocados y otras, que son la mayoría, con respuestas que deben matizarse.

Comenzaré por las primeras (las absolutamente equivocadas). Dentro ellas me referiré, en primer lugar, a la idea de que todo club debe optar entre ser un club de competición o un club de formación. Se trata de un planteamiento recurrente que entiendo desacertado. Obviamente los clubes pueden decidir tener un perfil de formación o de competición, pero también pueden mantener ambos perfiles. Sin duda, desarrollar esos dos perfiles complica algo la labor, pero al mismo tiempo hace más interesante y enriquecedora la gestión y el trabajo interno, al combinar perspectivas, métodos y personas.

También considero errónea la afirmación de que en un club, lo social y lo deportivo deben estar separados. No hay duda que la principal actividad de un club, la que se corresponde normalmente con los objetivos manifestados en sus normas estatutarias, es la práctica del deporte. No obstante, esta práctica no está reñida ni debe presentarse como separada de otras actividades que podemos denominar como sociales (sobre todo en clubes que buscan formar). Y ello porque, con independencia de que esas actividades sociales son las que permiten en muchas ocasiones que se puedan realizar las deportivas, los clubes deportivos son organizaciones que ocupan un lugar en la sociedad y que están formados por personas de dicha sociedad. Lo social no es, no puede ser, ajeno al club.

Entre las ideas que deben ser matizadas está aquella que se traduce en la afirmación de que la directiva no puede entrar en cuestiones deportivas. Esta fue una de las primeras indicaciones que recibí, desde diversos frentes, nada más acceder a la presidencia del club. Una indicación que no era especial. En efecto, un día, un buen amigo de la directiva de un club ACB, me comentó que esa misma indicación circulaba por su club…

Me parece absolutamente razonable pensar que la directiva no debe entrar en los temas “deportivos”. Ahora bien, es importante aclarar cuáles son los temas que se consideran deportivos y cuáles no. Aclarar esto no es sencillo, si bien es posible avanzar planteando casos fáciles. Así, por ejemplo, son temas deportivos: (i) decidir la composición de los equipos (pero no la filosofía con la que debe hacerse la composición general o por categorías); (ii) tomar decisiones técnicas o tácticas en relación con un equipo (que tienen que ajustarse a los criterios generales que señala la dirección deportiva dentro un programa o proyecto aprobado por la directiva); (iii) decidir quién debe ser el entrenador de un equipo (aunque este punto no es del todo evidente ya que esta decisión no es solo “deportiva”, sino que hay otros muchos factores que intervienen y que justifican que la directiva pueda intervenir para decidir, por ejemplo, quién no debe entrenar un equipo).

También hay casos fáciles a la hora de plantear ámbitos en los que la directiva puede entrar (con diferente intensidad según el tema). Las más claras son las cosas que tienen que ver con el marco general de actuación (filosofía, funciones, organización, dietas, etc…) y con las decisiones con repercusión en la economía del club (cuerpo técnico en general, fichajes en equipos seniors, etc…). Al final, en casi todo, la directiva es el último responsable ante los socios y ante terceros y no puede haber responsabilidad sin participación en la toma de decisiones.

Por eso, nunca me he creído la afirmación sin matices de que la directiva no entra en decisiones deportivas. Hay cosas en las que claramente no y otras en las que claramente sí. Y luego están las que bordean una cosa y otra y que se deben tratar de forma razonable y en constante comunicación con la dirección deportiva. Mi experiencia en el Club me demuestra que es posible hacer esto.

La última de las preguntas que planteaba al principio y que no he tratado aún es la que se refería  a la “propiedad” del Club. Normalmente, desde un punto de vista teórico, esta pregunta se contesta haciendo referencia a los socios (madres y padres de los jugadores). Pero luego, en la práctica, en muchos casos, parece que los clubes son propiedad de las directivas e, incluso, del cuerpo técnico.

Pues bien, como punto de partida, entiendo que debe matizarse la idea de que el club pertenece a los socios (padres y madres, normalmente) y, por tanto, que ellos pueden decidir sobre todo (con independencia del significado jurídico que todo esto tiene). Me explico.

Las madres y padres en su totalidad, son los “dueños” del club, pero en su individualidad no son (somos) otra cosa que padres y madres preocupados por sus hijos e hijas (o, incluso, por el baloncesto en general) y a los que hay que ayudar(nos) en la comprensión del baloncesto como una herramienta educativa y formadora. No son ni los técnicos del club, ni quienes, en su consideración individual, deben guiar el trabajo del Club. Ese momento, es el momento colectivo de la Asamblea que se celebra todos los años.

Ahora bien, el que padres y madres en su individualidad no sean dueños del club, no implica que no deban ser escuchados (hay que escuchar a los padres y madres, sabiendo contextualizar sus mensajes, aparte de porque es una obligación, porque siempre nos aportarán algo), ni que entrenadores, dirección deportiva o directiva, puedan hacer lo que quieran con el club. Unos y otros, cada uno en su lugar, ponemos en práctica las decisiones que se toman en la Asamblea (esto es las decisiones del conjunto de los socios) desde el respeto a las normas de organización interna.

A la directiva le corresponde desarrollar y concretar la filosofía, organización y estructura del club; determinar la composición de su personal y sus funciones; definir y controlar su presupuesto; establecer proyectos…, todo ello desde el respeto a las normas internas. La dirección y la coordinación deportiva, entre otras cosas, son las encargadas de proponer a la directiva la estructura de equipos, la composición del cuerpo técnico y los objetivos deportivos; de coordinar y seguir la labor de los entrenadores y sus equipos; de establecer criterios técnicos, tácticos y metodológicos generales; de colaborar en la gestión operativa del club; de seguir la formación de jugadoras, jugadores, entrenadores… Por su parte, los entrenadores, son los que deben proyectar la filosofía y los objetivos del club (plasmados en las normas internas), en la dirección de sus equipos y en la formación de los jugadores y jugadoras, buscando así el desarrollo personal y deportivo de éstos (todo ello siguiendo las directrices de la dirección y coordinación deportiva).

Rafael de Asís

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