Ser o estar (rasgos o situaciones)

Hablamos de personas o colectivos vulnerables utilizando este adjetivo como si fuera algo consustancial a la persona y no siempre es así. En el discurso sobre la inclusión es común utilizar la distinción entre ser vulnerable y estar vulnerable. Se trata de dos cosas diferentes pero que en muchas ocasiones no distinguimos. Es algo parecido a lo que pasa cuando decimos que una persona es pobre (en realidad deberíamos decir que está en una situación de pobreza).
Decimos que una personas o colectivo es vulnerable porque posee unos rasgos o condicionantes individuales que favorecen su discriminación, su desamparo o, en general, la violación de sus derechos. Los niños recién nacidos son, desde este punto de vista vulnerables. Pero también decimos que una persona es vulnerable porque se encuentra en una situación que tiene su origen, de manera principal, en condicionantes o estructuras sociales. Las personas judías eran vulnerables en este sentido en la Alemania nazi.
El término vulnerabilidad se utiliza también para referirse a las personas con discapacidad. Consideramos que se trata de personas vulnerables ya que poseen unos rasgos (en forma de deficiencias físicas, sensoriales, psicosociales o intelectuales) que las hacen frágiles. Esta es la manera de aproximarse a la discapacidad desde un enfoque médico.
Sin embargo, la discapacidad, como ha puesto de manifiesto el llamado modelo social, es en muchas ocasiones una situación que tiene su origen en condicionantes sociales (y no personales). Las personas con discapacidad no son desde este punto de vista vulnerables sino que están en una situación vulnerable. De este modo comprendemos, por un lado, que la discapacidad es algo que nos puede afectar a todos y que muchas veces depende del contexto o del ámbito en el que nos encontremos.
Cuando vemos y admiramos los logros de las personas con discapacidad en el deporte, difícilmente lo hacemos desde el prisma de la vulnerabilidad. Consideramos que se trata de personas con importantes capacidades y habilidades, y que gracias a su esfuerzo superan importantes barreras. No pensamos en estos deportistas como personas vulnerables sino todo lo contrario. Sin embargo, sabemos que esas barreras que han superado les hacían “estar vulnerables”, y también que fuera del deporte pueden encontrarse en situaciones de vulnerabilidad.
La distinción entre ser y estar vulnerable o entre ser persona con discapacidad o estar en situación de discapacidad es relevante porque saca a la luz la opresión social y el origen de los estigmas que acompañan a ciertas personas. El tratamiento de la discapacidad y de los derechos de las personas con discapacidad debe partir de esta consideración.
Ahora bien, lo anterior no implica que debamos olvidar la perspectiva de los rasgos (o de los condicionantes personales) al referirnos a la discapacidad. Se trata de una perspectiva que contribuye a comprender también a la discapacidad como parte de la diversidad humana, y que sirve para reconocer derechos y servicios a unas personas que tradicionalmente se encuentran en este punto discriminadas.

Publicado en Corriere dello Sport (Unicusano Focus)

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