La formación en los Clubes de cantera

En enero de 2016, mi reflexión publicada en la página web del Club Baloncesto Las Rozas, trataba sobre la importancia de la formación en los clubes de cantera.

No creo que sea discutible la importancia que tiene la formación en el desempeño de cualquier actividad. Otra cosa ocurre si nos planteamos su finalidad, el tipo de formación, los momentos para adquirirla, etc… Todas estas cuestiones generales se complican aún más cuando se proyectan en un club deportivo y, todavía más, cuando se trata de un club de cantera. En ambos casos, además, el discurso sobre la formación cambiará según la misión y objetivos de la organización. Voy a referirme brevemente a la formación en los clubes de cantera en general terminando con una, aún más breve, referencia al CBLR.

Cuando se habla de formación en el ámbito de los clubes de cantera, se suele hablar del trabajo hacia los jugadores y jugadoras. La formación es, normalmente, uno de los rasgos que sirven precisamente para identificar a un club como de cantera. Esta formación está orientada, en línea de principio, hacia la práctica deportiva en la que se proyecta el club en cuestión, como por ejemplo, el baloncesto. Pero en ocasiones, los clubes se marcan objetivos que van más allá de la adquisición de conocimientos, competencias y habilidades en un determinado deporte, y buscan una formación más integral, que colabore con la que se facilita desde los colegios e institutos, desempeñando también una función educadora. En esos casos las actividades formativas se amplían y esto normalmente sirve para identificar a los clubes (y debería ser una razón para elegir estar en uno o en otro). Es importante advertir que esta formación integral es una buena herramienta para cualquier club (incluso para el que busca sólo el éxito en la competición) ya que la práctica de cualquier deporte, y como no la del baloncesto, mejora cuando los conocimientos técnicos y tácticos se acompañan de otros conocimientos generales.

Pero la formación en un club deportivo no sólo tiene que ver con los jugadores, sino con todos sus miembros, entre los que están las familias, los directivos y, como no, los formadores, esto es, los entrenadores y entrenadoras.

Los dos primeros casos son algo especiales. En el caso de las familias un club deportivo debe, en la medida de sus posibilidades, facilitar herramientas que ayuden a desarrollar mejor nuestro papel como madres y padres de deportistas. En el caso de las directivas, compuestas por profesionales de diferentes ámbitos (incluido el deportivo) que dedican una parte importante de su tiempo libre al club, la formación en la gestión deportiva también es importante. En todo caso, la apuesta por una formación de estos grupos es difícil de realizar. Y lo es porque normalmente cuando las familias buscan un club no miran ni se plantean este tipo de actuaciones; y cuando ya están en un club, tampoco suele ser algo valorado. Una de las razones de esta escasa valoración está seguramente en el hecho de que nos consideramos buenos padres y madres, conocedores del deporte en cuestión al haberlo practicado y buenos profesionales en el campo que sea… Y algo parecido ocurre con las directivas que, además, carecen de tiempo necesario más allá del que dedican, precisamente, a la gestión.

Pero lo que está fuera de toda duda es que si la formación es importante en un club de cantera, la formación de los formadores, esto es, la formación de entrenadores y entrenadoras, es algo esencial. Y esa formación, como antes señalaba, debe ser una formación integral, esto es, una formación no solo dirigida a la adquisición de conocimientos y competencias técnicas y tácticas, sino también al conocimiento de herramientas y procedimientos que permitan la transmisión de valores y que contribuyan al desarrollo personal de aquellos sobre los que se proyecta su labor.

Apostar por la formación de entrenadores es, por tanto, algo esencial en los clubes deportivos. Sin embargo, y de manera sorprendente (sobre todo si somos conscientes de lo que significa el entrenador para jugadores y jugadoras y de las horas que pasan juntos), es raro que los clubes realicen esfuerzos en este sentido. En ocasiones esto es así por falta de recursos económicos o porque se sitúan otros objetivos por encima de la formación.

Pero en otras ocasiones esta apuesta no se hace por razones que tienen que ver con los propios entrenadores. Ciertamente, en este punto, los clubes de cantera tienen el problema de que muchos de sus entrenadores lo son por afición y no por profesión. Pero esto no es una razón en contra de esa necesidad. Lo más preocupante es que en ocasiones esta apuesta no se hace porque hay entrenadores que no valoran la formación así entendida. Existen entrenadores que consideran que ya están formados suficientemente e incluso los hay que desprecian la formación complementaria a la estrictamente deportiva. Los grandes entrenadores (no necesariamente los más famosos), como los grandes profesionales, no son solo excelentes técnicos si no, además, personas con sentido crítico, interesados en aprender, con conocimientos generales…

Centrándome ahora en el Club Baloncesto Las Rozas, toda reflexión sobre la formación está condicionada por nuestros grandes objetivos: (i) Educar a través del juego y del deporte, con el propósito de conseguir buenos deportistas y mejores personas. (ii) Fomentar la práctica del baloncesto como una cultura de vida y un instrumento educativo, basado en valores y actitudes. Y como no, por nuestra filosofía deportiva: (i) Favorecer la práctica del baloncesto por parte de todos nuestros jugadores, de acuerdo con sus posibilidades y combinando formación con diversión. (ii) Reconocer y orientar al deportista con talento y potencial. (iii) Desarrollar un modelo de aprendizaje integral caracterizado por: estar presidido por los valores que el deporte en general y el baloncesto en particular promueven y buscar una adecuada formación física, deportiva y psicológica; tener una proyección diferente según las categorías y según las posibilidades, el talento y el potencial de cada jugador/a; establecer objetivos, actitudes, conceptos y procedimientos, físicos, técnicos y tácticos; mantener una comunicación constante entre el deportista y su entorno; elevar el nivel de desarrollo del jugador hasta cualquier nivel de acuerdo con la capacidad del club.

Pues bien, esto hace que el interés por la formación deba ser una constante en este club. Por eso realizamos actividades que complementan los entrenamientos, por eso organizamos actividades de formación para los entrenadores y por eso tenemos un programa como Aula (impulsado por Sasha Stratijev) desde una filosofía del aprendizaje continuo. Y es que en el CBLR queremos entrenadores formados y, sobre todo, interesados en su formación. Nos debe interesar más esto que los éxitos en las competiciones. Por eso este debe ser un criterio de evaluación y de selección de nuestros entrenadores y entrenadoras.

Rafael de Asís

Los objetivos de los Clubes de cantera

En diciembre de 2015, de nuevo en la página del CB Las Rozas, realizaba una reflexión sobre los objetivos de los clubes de cantera, prestando especial atención a la formación de jugadores.

Voy a comenzar esta reflexión con algo que puede parecer obvio: un Club de Baloncesto debe contar con objetivos a corto, medio y largo plazo. Y digo que puede parecer obvio porque no tengo claro que todos los clubes los tengan y, sobre todo, no tengo claro que se tengan a medio y largo plazo, ni que sean conocidos por sus miembros.

La escasa continuidad temporal que tienen las directivas o las dificultades de éstas para encontrar tiempo que permita ir más allá del día a día, puede explicar lo anterior. Y también, la falta de miras de algunos entrenadores, la búsqueda del éxito por encima de cualquier otra cosa o la ausencia de compromiso, lo favorecen.

Sin embargo, como ocurre con cualquier organización, es importante contar con objetivos, generales y concretos, y a corto, medio y largo plazo. Estos objetivos deben ser asumidos e interiorizados por los miembros del Club y, además, deben ser los referentes desde los que evaluar su trabajo.

Resulta complicado determinar si existen unos objetivos válidos para cualquier Club ya que estos pueden ser diferentes dependiendo del tipo de organización, de su contexto social, de sus recursos económicos, de sus jugadores… Sin embargo, a pesar de esta inicial relatividad, ni todos los objetivos son buenos ni es imposible establecer algunos objetivos a largo plazo que, por su carácter general, puedan ser la guía de la mayoría de los Clubes o, al menos, de aquellos que comparten espacios como, por ejemplo, el baloncesto de cantera. Obviamente, estos objetivos poseen ciertos matices derivados de la idiosincrasia de cada Club, del contexto social y geográfico en el que se desenvuelve, etc…

Los objetivos generales del Club Baloncesto Las Rozas se identifican con su misión y son: (i) educar a través del juego y del deporte, con el propósito de conseguir buenos deportistas y mejores personas; y (ii) fomentar la práctica del baloncesto como una cultura de vida y un instrumento educativo, basado en valores y actitudes. Se trata de objetivos que luego se van concretando en otros.

Como decía antes, estos objetivos deben dirigir la actuación de todos los miembros del Club y, por eso, es importante que sean públicos y conocidos. Por otro lado, se trata de objetivos generales que funcionan como principios y, por tanto, admiten diversas interpretaciones y medidas. No son así un corsé que, por ejemplo, limite completamente la actividad de los entrenadores o de las directivas, aunque sí que la delimita.

La promoción del baloncesto, unida a la combinación “buenos deportistas” y “mejores personas”, y a la de los valores y las actitudes, debe marcar el desarrollo del Club y todos sus programas. Esto exige una razonable ponderación entre competir y formar, dando, en línea de principio, una mayor importancia a esta última.

Debemos buscar que nuestras jugadoras y jugadores aprendan baloncesto técnica y tácticamente, pero conscientes de que este aprendizaje no solo se basa en el éxito personal. No podemos orientar el trabajo únicamente hacia la mejora técnica sino también hacia el desarrollo integral de cada jugadora o jugador. La formación debe favorecer la autonomía, el talento, las habilidades, pero también la responsabilidad, la colaboración, la generosidad, la solidaridad. Y todo ello, no orientado solo al éxito “profesional” personal o al logro de un campeonato, sino a la satisfacción de nuestra misión.

Así por ejemplo, la utilización como modelo de deportista de una jugadora o jugador X porque ha llegado hasta la máxima categoría no basta si ese jugador o jugadora no satisface o sirve de ejemplo de otros valores. De la misma manera, podemos utilizar también como modelo de deportista a un jugador o jugadora que es capaz de ralentizar temporalmente su progresión individual, ayudando a sus compañeros o compañeras de equipo a mejorar.

Conseguir que nuestras jugadoras y jugadores se formen en un baloncesto presidido por estos valores es la obligación de todos los que colaboramos con el Club Baloncesto Las Rozas.

Rafael de Asís

El compromiso social en los Clubes de cantera

El 24 de noviembre de 2015, escribía una entrada en el Blog del Club Baloncesto Las Rozas, sobre el compromiso social del Club. Se trata de una reflexión que considero puede extrapolarse a toda organización deportiva.

 

Hace ya algún tiempo, en una comida con los directivos de una importante empresa de este país, al hablar de la necesidad de que las instituciones colaborasen en el logro de objetivos sociales, el presidente de esa empresa me interrumpió y me dijo que ellos ya lo hacían mediante la cantidad de puestos trabajo que proporcionaban. Pues bien, aunque tenía en parte razón, me pareció un planteamiento simple e insuficiente.

Un Club de Baloncesto, o mejor, un Club de Baloncesto de cantera, se suele entender como una organización destinada a favorecer la práctica del Baloncesto y a formar jugadores en este deporte. Y hacer esto bien supone, sin duda, realizar una labor social; sobre todo si tenemos en cuenta quienes son sus destinatarios, la importancia del deporte en general y los valores que acompañan al Baloncesto. Por otro lado, se trata del primer parámetro con el que se tiene que evaluar la labor de un Club y de sus dirigentes (evaluación muchas veces sujeta a la eterna discusión, sobre la que no me puedo detener, de si el objetivo de un Club debe ser ganar, formar o divertir).

En cualquier caso, un Club de Baloncesto puede, además, desempeñar un papel social complementario, máxime si se concibe el Baloncesto como una herramienta educativa. Y este es el caso del Club Baloncesto Las Rozas. Así desde hace años, este Club se ha propuesto realizar una tarea social que complemente su faceta deportiva y que exprese su compromiso con la sociedad en general y con el municipio de Las Rozas en particular.

La expresión más conocida de ese compromiso social ha sido su proyección en el mundo de la discapacidad. Y es que hace ahora cuatro años, la directiva del Club decidió abrir una nueva sección, la sección Baloncesto y Discapacidad, conscientes de la importancia que ésta podría tener para todos los chicos y chicas de Las Rozas. Nuestra visión del Baloncesto y la propia posición que el Club tenía en el municipio nos llevó a considerar que estábamos obligados a favorecer la práctica del Baloncesto de las personas con discapacidad y a hacer que nuestros jugadores conocieran y se familiarizaran con la diversidad humana.

Desde el principio hemos comprendido que el que las personas con discapacidad puedan practicar el Baloncesto no es una concesión solidaria del Club. Se trata de un derecho reconocido a todas las personas y, como no, también a las personas con discapacidad. Pero además, teniendo claro que la discapacidad es, en muchas ocasiones, resultado de entornos y actitudes sociales, y que tradicionalmente las personas con discapacidad están en situación de discriminación, no solo hemos querido favorecer esa práctica sino que también hemos buscado que se haga desde un enfoque inclusivo. Y ello porque estamos convencidos de que el camino para normalizar a la sociedad en su comprensión de la discapacidad no es otro que el de la inclusión.

Desde el principio nos ha guiado la idea de que la normalización de la sociedad y su rehabilitación frente a la discapacidad, sólo se logra cuando ésta se considera como muestra de la diversidad humana. Y para ello resulta indispensable que los jóvenes tengan contacto con las situaciones de discapacidad, viviendo con y en la diversidad. Así, desde el primer momento, hemos pensado que con esta convivencia ganábamos todos.

Los primeros pasos de la sección se dieron con la organización de un Torneo de Baloncesto Inclusivo y con la creación de nuestra Escuela de Baloncesto Inclusivo. En esos primeros pasos tuvimos la suerte de ir de la mano del CEDI, institución que nos ha acompañado todos estos años, y que nos ha ayudado siempre. Aunque la Fundación Deporte y Desarrollo nos concedió el Premio Internacional “Rompiendo barreras con el deporte”, que nos permitió comprar nuestras primeras sillas, y aunque tuvimos alguna ayuda más (como la del colegio Altamira o la de Las Rozas Village), el desarrollo de la Escuela no ha sido fácil (y eso que contamos con una gran entrenadora como es Sonia Castellanos). No hemos conseguido “enganchar” a instituciones para que colaboren con la Escuela, a excepción de Las Rozas Village (y de otras organizaciones que al colaborar con el Club, lo hacen también, de alguna manera, con la escuela). Y no es fácil tampoco “enganchar” a chicas y chicos con discapacidad. Pero se trata ya de una actividad consolidada que forma parte de nuestra identidad y que continuará en los próximos años.

En esta temporada, la 2015-2016, teníamos como objetivo ampliar la sección proyectándola en el campo de la discapacidad intelectual. Para eso hemos contactado con tres instituciones que rápidamente nos han acogido y con las que hemos empezado ya a colaborar. Se trata de la Asociación Nuevo Horizonte (vecinos del Espiniella) compuesta por personas con trastornos del espectro del autismo, del Colegio de Educación Especial Monte Abantos y de la Fundación Trébol. Con cada una de estas instituciones desarrollamos una sesión semanal de Baloncesto dirigida siempre por nuestro entrenador Javier Choren. El desarrollo de esta sección no se habría podido realizar sin la cesión de las instalaciones por parte del Ayuntamiento y sin el trabajo de la directiva y, en especial, de Agustín Plaza.

Pero el compromiso social del Club no se ha proyectado sólo hacia el mundo de la discapacidad. Existen otros programas y líneas de actuación, algunas con cierta tradición y otras muy recientes. Así, entre las primeras está el trabajo que se hace desde el programa nadie sin baloncesto, y que se traduce en la existencia de becas para aquellos jugadores que por circunstancias familiares y/o personales no pueden pagar las cuotas, o el programa colabora, que tiene varios subprogramas dedicados a favorecer la inserción laboral de los colaboradores y voluntarios del Club.

Y entre las líneas más recientes destaca el Plan de Igualdad, iniciado esta temporada y que se proyectará en los próximos cuatro años. Al frente del Plan está nuestra entrenadora Marta Blanco, y con él, buscamos apoyar el baloncesto femenino aumentando el número de mujeres dentro del Club (jugadoras, entrenadoras, etc…) y corregir cualquier práctica discriminatoria que pudiera existir en nuestro seno.

Todas estas líneas de trabajo forman parte de nuestro objetivo de formar personas por lo que, como recalqué antes, son signos de identidad del Club, y no consecuencia de un proyecto personalista ni de una directiva concreta.

Empezamos

Llevo unos años pensando en abrir un Blog. Últimamente, escribía pequeñas reseñas en la página web del Club Baloncesto Las Rozas y, una vez al mes, en el Corriere dello Sport, gracias a la invitación de un colega italiano. Ahora, la web del Club está menos operativa (no podemos dedicar los esfuerzos que dedicábamos antes a esta tarea), y lo de Italia era algo, para mi, exigente, ya que me obligaba a escribir en un determinado plazo. Prefiero escribir sin esas exigencias y sin los condicionantes de una web institucional.

Paso Cero es así un lugar en el que escribiré, de manera irregular y asistemática, reflexiones sobre aquellos campos que me interesan y me ocupan, esto es, sin ánimo exhaustivo, sobre baloncesto, discapacidad y Derecho.

Algunas de las entradas, sobre todo las primeras, serán simplemente reproducciones de otras ya publicadas. Haré una recopilación de aquellas que considero todavía tienen sentido.

El nombre, Paso Cero, hace referencia a esta nueva regla que se ha puesto en marcha esta temporada en el baloncesto FIBA con intención de igualarse con la NBA, y que por lo que veo, se interpreta de manera distinta por los árbitros, entrenadores, jugadores y aficionados.